Los Saludos y el Respeto (Rei) en el Karate-do Tradicional
El Maestro Hiroyuki Aoki demostrando el saludo de pie tradicional (Ritsu-rei) en Karate-do.

El primer y más célebre precepto de los Shoto Niju Kun del Maestro Gichin Funakoshi declara con absoluta nitidez: "Karate-do wa rei ni hajimari, rei ni owaru koto" ("El Karate-do comienza y culmina con el respeto y la cortesía").
En el Budo tradicional japonés, el saludo (Rei, 礼) no es una imposición formal vacía ni un acto de sumisión. Es la manifestación exterior de un estado interior: humildad, serenidad mental, estado de alerta (Zanshin) y el reconocimiento profundo de que el compañero de entrenamiento es indispensable para el propio perfeccionamiento personal y técnico.
Los Dos Saludos Fundamentales en Karate-do
La práctica clásica contempla dos formas cardinales de saludo:
1. Ritsu-rei (立礼 - Saludo de Pie)
Ritsu-rei es el saludo empleado al ingresar y salir del dojo, al posicionarse frente al compañero antes y después de cada ejercicio de Kumite, y al inicio y culminación de cada Kata.
- Postura: Se ejecuta desde Musubi-dachi (talones juntos, puntas de los pies abiertas a 45 grados, piernas extendidas sin rigidez).
- Alineación: La columna vertebral se mantiene recta. La flexión nace exclusivamente desde las caderas, inclinando el tronco hacia adelante entre 20 y 30 grados.
- Manos: Las palmas descansan de forma natural y ligera sobre los costados exteriores de los muslos, con los dedos juntos.
- Atención Marcial: Aunque la cabeza desciende armónicamente con la columna, el practicante preserva en todo instante la mirada atenta y la consciencia periférica (Metsuke / Zanshin).

2. Za-rei (座礼 - Saludo Ceremonial de Rodillas)
Za-rei es la reverencia solemne que se realiza desde la postura formal arrodillada (Seiza). Constituye el eje de la ceremonia de apertura y cierre de cada clase, dirigiéndose sucesivamente hacia el altar (Shomen ni rei), hacia el maestro (Sensei ni rei) y entre compañeros (Otagai ni rei).
- Ejecución: Desde Seiza, las palmas descienden desde los muslos hacia el tatami frente a las rodillas (apoyando primero la mano izquierda y luego la derecha), formando un triángulo sutil con los pulgares e índices.
- Inclinación: El torso desciende suavemente sin elevar las caderas de los talones. Los codos se mantienen recogidos cerca de los costados.
- Espíritu: El movimiento encarna sosiego, respiración baja y una profunda gratitud por la oportunidad compartida de avanzar en el Camino.